Puntos clave
- La CoQ10 participa en la producción de ATP mitocondrial, transportando electrones entre los complejos I, II y III de la cadena de transporte de electrones.1
- Los datos del suero humano de 860 adultos europeos muestran que las concentraciones de CoQ10 siguen un patrón inverso en forma de U con la edad, con un cambio hacia la forma oxidada en las personas mayores.2
- La CoQ10 existe en dos formas interconvertibles: ubiquinona (oxidada) y ubiquinol (reducida). El cuerpo alterna continuamente entre ambas formas como parte del metabolismo normal.1
- Los investigadores han realizado múltiples ensayos controlados aleatorios para examinar la CoQ10 en seres humanos. La mayoría son pequeños y de corta duración; los datos sobre los resultados a largo plazo son limitados.3
- La ingesta dietética de CoQ10 proporciona aproximadamente entre 3 y 5 mg al día, considerablemente menos que los 100-300 mg al día utilizados en la mayoría de los entornos de investigación.1
- La biodisponibilidad de la CoQ10 se ve influida por la formulación y el sistema de administración. Las formulaciones en cápsulas blandas a base de lípidos suelen asociarse con una mayor absorción que las cápsulas de polvo seco.9
- Los indicadores de calidad de los suplementos de CoQ10 incluyen pruebas realizadas por terceros, disponibilidad del certificado de análisis, forma verificada y transparencia en la dosificación.
¿Qué es la coenzima Q10?
La coenzima Q10, también conocida como ubiquinona (en su forma oxidada) o ubiquinol (en su forma reducida), es un compuesto liposoluble sintetizado por prácticamente todas las células del cuerpo humano. Su nombre refleja su presencia ubicua en los tejidos humanos. La CoQ10 se identificó por primera vez en 1957 y posteriormente se describió su participación en el transporte de electrones mitocondrial.1
La CoQ10 interviene en dos procesos biológicos principales. En primer lugar, actúa como transportador móvil de electrones en la cadena de transporte de electrones mitocondrial, transfiriendo electrones de los complejos I y II al complejo III. Este proceso forma parte de la producción de trifosfato de adenosina (ATP), la molécula que las células utilizan como principal fuente de energía.1
En segundo lugar, la CoQ10 es el único antioxidante liposoluble que se sintetiza de forma endógena. En su forma reducida (ubiquinol), participa en la protección de las membranas celulares y las lipoproteínas circulantes del daño oxidativo causado por los radicales libres. La CoQ10 también participa en la regeneración de otras moléculas antioxidantes, como las vitaminas C y E.1
Las concentraciones de CoQ10 en los tejidos varían considerablemente entre los distintos órganos. Las concentraciones más altas se encuentran en los tejidos con mayores demandas metabólicas y densidad mitocondrial: el corazón, los riñones, el hígado y los músculos esqueléticos. Para contextualizar, se ha medido que el tejido cardíaco humano contiene aproximadamente 114 µg/g de CoQ10, en comparación con los aproximadamente 8 µg/g del tejido pulmonar.1
CoQ10 y producción de energía mitocondrial
Las mitocondrias se describen comúnmente como los compartimentos productores de energía de la célula. Dentro de la membrana mitocondrial interna, la cadena de transporte de electrones convierte los nutrientes en energía utilizable a través de una serie de reacciones redox. La CoQ10 ocupa una posición específica en esta cadena, actuando como transportador de electrones entre los complejos iniciales (I y II) y el complejo III.
Cuando la CoQ10 acepta electrones, se reduce de ubiquinona a ubiquinol. A continuación, transfiere estos electrones al complejo III, volviendo a su forma oxidada. Este ciclo es continuo; sin él, no se puede mantener el gradiente de protones que impulsa la ATP sintasa. El papel de la CoQ10 en este proceso está bien establecido en bioquímica y no se discute.1
Esta conexión entre la CoQ10 y la función mitocondrial es una de las razones por las que el compuesto ha despertado el interés de los investigadores que estudian el envejecimiento celular. La disfunción mitocondrial se reconoce como uno de los rasgos distintivos del proceso de envejecimiento. Los científicos están investigando si los cofactores mitocondriales, como la CoQ10, podrían desempeñar un papel en el mantenimiento de la función celular normal a lo largo del tiempo. Sin embargo, no se ha establecido una relación causal directa entre la suplementación con CoQ10 y los resultados medibles en el envejecimiento saludable de los seres humanos.
Cómo cambian los niveles de CoQ10 con la edad
Una de las observaciones clave que despierta el interés científico por la CoQ10 es el cambio en los niveles de los tejidos a lo largo de la vida humana. La biosíntesis de la CoQ10 parece alcanzar su máximo nivel en la edad adulta temprana, con un descenso gradual posterior que varía según el tipo de tejido. Los datos de los análisis post mortem en humanos han demostrado que las concentraciones de CoQ10 en el miocardio a los 65 años son aproximadamente la mitad de las medidas a los 25 años.1
Un amplio estudio observacional realizado con 860 adultos europeos de entre 18 y 82 años midió las concentraciones séricas de CoQ10 e identificó una relación inversa en forma de U con la edad. En los participantes de más edad, la disminución de la concentración total de CoQ10 se acompañó de un cambio en el estado redox a favor de la forma oxidada. Las mujeres mostraron niveles de CoQ10 ajustados al colesterol más bajos que los hombres en todos los grupos de edad.2
Es importante señalar que los niveles plasmáticos de CoQ10 están fuertemente influenciados por las concentraciones de colesterol circulante, ya que la CoQ10 es transportada principalmente por las lipoproteínas de baja densidad (LDL).2 Esto significa que los valores ajustados al colesterol se consideran más informativos que los niveles absolutos en plasma cuando los investigadores evalúan el estado de la CoQ10. Si la disminución observada de la CoQ10 relacionada con la edad contribuye directamente a los cambios funcionales o simplemente acompaña al proceso de envejecimiento es un tema de investigación científica en curso.
¿Qué se ha estudiado en ensayos con seres humanos?
Un número considerable de ensayos clínicos en humanos han examinado los suplementos de CoQ10. A continuación se presenta un resumen de lo que se ha investigado. Es importante comprender que se trata de descripciones de los resultados de investigaciones publicadas, no de afirmaciones sobre lo que hace o puede hacer la CoQ10.
Fatiga
Una revisión sistemática y un metaanálisis de 2022 reunieron datos de ensayos controlados aleatorios que examinaron la relación entre la suplementación con CoQ10 y la fatiga. El análisis incluyó tanto a participantes sanos como a aquellos con afecciones preexistentes. Los autores informaron de una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos de CoQ10 y placebo. La metarregresión reveló que las dosis diarias más altas y las duraciones más largas del estudio se asociaban con efectos de mayor magnitud. Se notificó un evento adverso gastrointestinal entre los 602 participantes que recibieron CoQ10.3
Biomarcadores del estrés oxidativo
Un metaanálisis de 17 ensayos clínicos aleatorios examinó si los suplementos de CoQ10 influían en los marcadores asociados al estrés oxidativo. El análisis combinado encontró cambios en el malondialdehído (MDA), un marcador de la peroxidación lipídica, así como en la actividad de la superóxido dismutasa (SOD) y la glutatión peroxidasa (GPx). No se ha determinado si los cambios en estos marcadores de laboratorio se traducen en diferencias significativas para el individuo.5
Biomarcadores inflamatorios
Un metaanálisis evaluado por GRADE en 2023 agrupó 31 ECA (1517 sujetos) y examinó la relación entre la suplementación con CoQ10 y los marcadores inflamatorios circulantes, incluyendo la proteína C reactiva (PCR), la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α). El análisis informó de diferencias entre los grupos de CoQ10 y placebo en relación con estos biomarcadores. La certeza de la evidencia se evaluó como baja a moderada, dependiendo del resultado.6
Biomarcadores relacionados con el ejercicio
Un metaanálisis de 2024 de 28 ECA (830 sujetos) examinó la suplementación con CoQ10 en el contexto de los marcadores de daño muscular inducido por el ejercicio, incluyendo la creatina quinasa, la lactato deshidrogenasa y la mioglobina. Se observaron diferencias entre los grupos de CoQ10 y placebo en estos biomarcadores. Los autores señalaron que la mayoría de los estudios se realizaron en poblaciones asiáticas y que es necesario seguir investigando para poder generalizar los resultados a otros grupos.7
En general, la base de pruebas humanas para la CoQ10 incluye un número significativo de ensayos para un suplemento dietético, pero la mayoría de los estudios individuales son pequeños y de corta duración. Los hallazgos de biomarcadores no se traducen necesariamente en resultados funcionales. Se necesitan estudios más amplios y a más largo plazo que examinen criterios de valoración clínicamente relevantes antes de poder extraer conclusiones definitivas.
Ubiquinona frente a ubiquinol: comprender las dos formas
La CoQ10 existe en dos formas interconvertibles: ubiquinona (oxidada) y ubiquinol (reducida). En el organismo, ambas formas se alternan continuamente como parte de los procesos metabólicos normales. Esta interconversión es fundamental para el funcionamiento de la CoQ10, ya que debe alternarse entre ambos estados para transportar electrones en las mitocondrias y funcionar como antioxidante. Ninguna de las dos formas es intrínsecamente «mejor» que la otra; son dos estados de la misma molécula.1
En la sangre, la CoQ10 circula predominantemente en forma de ubiquinol, independientemente de la forma en que se haya ingerido. Esto se debe a que el cuerpo tiene mecanismos eficientes para convertir la ubiquinona en ubiquinol después de su absorción.4
La ubiquinona es la forma original del suplemento y tiene la historia de investigación más larga. Es la forma utilizada en la mayoría de los ensayos clínicos publicados. Por lo general, es más estable que el ubiquinol durante el almacenamiento y la fabricación, lo que es una de las razones por las que sigue siendo la forma más estudiada en la investigación clínica.1
El ubiquinol está disponible como suplemento desde hace poco, tras los avances en la tecnología de encapsulación que han solucionado su inestabilidad inherente. Los estudios farmacocinéticos que comparan las dos formas han revelado diferencias en las concentraciones plasmáticas de CoQ10 tras la suplementación. Un estudio cruzado en 12 voluntarios sanos midió los niveles plasmáticos tras cuatro semanas de cada forma a 200 mg/día y encontró un mayor nivel total de CoQ10 con el ubiquinol.4 Sin embargo, no se ha establecido la relación entre los niveles plasmáticos máximos y las diferencias significativas para el individuo.
Un estudio de biodisponibilidad realizado en 21 adultos mayores sanos (de entre 65 y 74 años) comparó tres formulaciones de CoQ10 y descubrió que la absorción variaba significativamente en función del sistema de administración utilizado, y no solo de la forma de CoQ10. Las formulaciones a base de lípidos generalmente funcionaron mejor que las formulaciones en polvo seco en ambas formas.9
Lo que ilustra esta investigación es que el sistema de administración y la calidad general de la formulación pueden ser tan importantes, o más, que la forma específica de la CoQ10. Un producto de ubiquinona bien formulado con una solubilización adecuada puede lograr una absorción comparable a la de un producto de ubiquinol mal formulado. Los consumidores deben centrarse en la calidad general del producto, las pruebas independientes y las pruebas de biodisponibilidad, en lugar de solo en la forma.
Evaluación de la calidad de los suplementos de CoQ10
No todos los suplementos de CoQ10 son equivalentes. La naturaleza liposoluble del compuesto y su peso molecular relativamente grande crean desafíos inherentes para la absorción oral. Hay varios factores que influyen en la calidad:
Verificación del formulario: los productos deben indicar claramente si contienen ubiquinona o ubiquinol. El formulario debe coincidir con lo que se indica en la etiqueta, confirmado mediante pruebas independientes.
Administración que mejora la biodisponibilidad: la absorción de la CoQ10 varía significativamente en función del sistema de administración. Las formulaciones en cápsulas blandas a base de lípidos suelen asociarse con una mayor absorción que las cápsulas de polvo seco. Algunas formulaciones utilizan tecnologías de solubilización o coloidales diseñadas para mejorar la absorción.9
Pruebas de terceros y certificado de análisis (COA): La verificación de un laboratorio independiente confirma que el producto contiene lo que indica la etiqueta y que está libre de contaminantes, como metales pesados y contaminación microbiana. Las marcas que hacen públicos los COA demuestran su compromiso con la transparencia. Longevity Complete, por ejemplo, proporciona pruebas de laboratorio de terceros realizadas por Eurofins y pone su COA a disposición de los consumidores, un enfoque que refleja el tipo de transparencia que vale la pena buscar.
Transparencia en la dosificación: debe indicarse claramente la cantidad de CoQ10 por dosis. La mayoría de las investigaciones en humanos han utilizado dosis de entre 100 y 300 mg al día. Un producto claramente etiquetado permite a los consumidores y a sus proveedores de atención médica evaluar si una cantidad determinada se ajusta a las investigaciones publicadas.
Estabilidad: los productos de CoQ10 requieren una fabricación y un envasado adecuados para mantener su potencia durante su vida útil. Esto es especialmente relevante para la forma ubiquinol, que es más susceptible a la oxidación durante el almacenamiento.
Consideraciones prácticas: dosificación, horarios y fuentes alimenticias.
Los ensayos clínicos en humanos han utilizado CoQ10 en una amplia gama de dosis, normalmente entre 100 y 300 mg al día. No existe una dosis «óptima» establecida universalmente; la cantidad utilizada en la investigación varía en función de la cuestión específica que se esté investigando.3,6
Dado que la CoQ10 es liposoluble, se suele tomar con una comida que contenga grasas alimentarias, ya que se cree que esto favorece su absorción. Algunas personas dividen la cantidad diaria en dos comidas, aunque este enfoque no se ha comparado formalmente con una sola dosis diaria en investigaciones controladas.
La CoQ10 dietética se encuentra en las vísceras (especialmente en el corazón, el hígado y los riñones), la carne de vacuno, la carne de cerdo, el pollo, los pescados grasos (sardinas, caballa) y, en menor medida, en el brócoli, la coliflor y los frutos secos. Sin embargo, la ingesta dietética típica proporciona aproximadamente entre 3 y 5 mg al día, lo que es considerablemente menos que las cantidades utilizadas en entornos de investigación.1
En los ensayos clínicos publicados, la CoQ10 ha sido generalmente bien tolerada. Los efectos secundarios más comunes son síntomas gastrointestinales leves (náuseas, malestar estomacal), normalmente en dosis más altas. Un metaanálisis de ensayos relacionados con la fatiga informó de un evento adverso gastrointestinal en 602 participantes que recibieron CoQ10.3 Los datos de seguridad a largo plazo de grandes poblaciones son limitados.
Al igual que con cualquier suplemento, las personas embarazadas, en periodo de lactancia, que tomen medicamentos o que padezcan alguna enfermedad deben consultar a un profesional sanitario.
Preguntas y respuestas
¿Qué es la CoQ10 y qué función desempeña en el organismo?
La CoQ10 es un compuesto liposoluble natural presente en prácticamente todas las células humanas. Interviene en la cadena de transporte de electrones mitocondrial, que es el proceso mediante el cual las células producen ATP (su molécula de energía primaria). También funciona como un antioxidante liposoluble que interviene en la protección de las membranas celulares contra el daño oxidativo.1
¿Cuál es la diferencia entre la ubiquinona y el ubiquinol?
La ubiquinona es la forma oxidada de la CoQ10 y el ubiquinol es la forma reducida. El cuerpo convierte continuamente una en otra como parte del metabolismo normal. Ninguna de las dos formas es intrínsecamente superior; son dos estados de la misma molécula. La ubiquinona tiene la historia de investigación más larga y es la forma utilizada en la mayoría de los ensayos clínicos publicados.1,4
¿Por qué los investigadores están interesados en la CoQ10 y el envejecimiento?
Los datos en humanos han demostrado que las concentraciones de CoQ10 en determinados tejidos y en la sangre cambian con la edad, disminuyendo generalmente después de la edad adulta temprana.2 Dado que la CoQ10 interviene en la producción de energía mitocondrial y en la actividad antioxidante, los investigadores están estudiando si esta disminución es funcionalmente relevante. Esta sigue siendo una cuestión científica sin resolver.1
¿Puedo obtener suficiente CoQ10 de los alimentos?
La CoQ10 está presente en alimentos como las vísceras, la carne de vacuno, el pescado graso y algunas verduras. Sin embargo, la ingesta dietética típica proporciona aproximadamente entre 3 y 5 mg al día, lo que es considerablemente menos que los 100-300 mg al día que se utilizan en la mayoría de los entornos de investigación clínica.1
¿Para qué se ha estudiado la CoQ10 en ensayos con seres humanos?
Los ensayos clínicos aleatorios en humanos y los metaanálisis han examinado la CoQ10 en el contexto de los biomarcadores de fatiga, los marcadores de estrés oxidativo, los marcadores inflamatorios y los biomarcadores relacionados con el ejercicio.3,5,6,7 La mayoría de los estudios son relativamente pequeños y de corta duración. No se ha establecido de forma definitiva si los cambios en los biomarcadores se traducen en diferencias significativas para las personas.
¿Qué debo buscar en un suplemento de CoQ10?
Los indicadores clave de calidad incluyen: pruebas realizadas por un laboratorio independiente, un certificado de análisis disponible públicamente, un etiquetado claro de la forma de CoQ10 (ubiquinona o ubiquinol) y la cantidad por dosis, y un sistema de administración basado en lípidos, que se asocia con una mayor absorción.9
¿Cuánto tiempo llevan los investigadores estudiando los suplementos de CoQ10 en humanos?
La CoQ10 se describió por primera vez en 1957 y su participación en la función mitocondrial se estableció poco después. La investigación sobre la suplementación en humanos lleva varias décadas en marcha, con un notable aumento de los ensayos controlados aleatorios publicados en los últimos 10-15 años. La base empírica incluye ahora múltiples metaanálisis que agrupan datos de docenas de ensayos.1,3
¿Se tolera bien la CoQ10 en los ensayos clínicos?
En los ensayos clínicos publicados, la CoQ10 ha sido generalmente bien tolerada. Los efectos secundarios más comunes son síntomas gastrointestinales leves, normalmente en dosis más altas. Un metaanálisis informó de un evento adverso en 602 participantes que recibieron CoQ10.3 Como siempre, consulte a un profesional de la salud antes de comenzar a tomar cualquier suplemento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la coenzima Q10?
La CoQ10 es un compuesto liposoluble natural presente en prácticamente todas las células humanas. Interviene en la producción de energía mitocondrial y funciona como antioxidante liposoluble. El cuerpo sintetiza la CoQ10 de forma endógena, y se obtienen pequeñas cantidades adicionales a través de la dieta.1
¿Cómo cambian los niveles de CoQ10 con la edad?
La biosíntesis de CoQ10 parece alcanzar su punto máximo a principios de la edad adulta. Un estudio realizado con 860 adultos europeos reveló que las concentraciones séricas de CoQ10 disminuyen con la edad y se desplazan hacia la forma oxidada en las personas mayores.2 Aún se está investigando si este descenso es funcionalmente significativo.
¿Qué es mejor, la ubiquinona o el ubiquinol?
Ninguna de las dos formas es intrínsecamente superior. Son dos estados de la misma molécula que el cuerpo interconvierte continuamente. La ubiquinona tiene el historial de investigación más largo y se ha utilizado en la mayoría de los ensayos clínicos publicados. Los estudios farmacocinéticos han demostrado diferencias en los niveles plasmáticos, pero la formulación y el sistema de administración también desempeñan un papel importante en la absorción.4,9
¿Qué dosis de CoQ10 se ha estudiado en las investigaciones?
La mayoría de los ensayos clínicos en humanos han utilizado dosis de entre 100 y 300 mg al día, y algunos estudios han utilizado hasta 400 mg. No existe una dosis óptima establecida universalmente. Normalmente se toma con una comida que contenga grasas para facilitar su absorción.3,6
¿Se ha tolerado bien la CoQ10 en la investigación clínica?
Sí. Los ensayos clínicos publicados indican que la CoQ10 se tolera bien en general, con efectos adversos comparables a los del placebo. Los efectos más comunes son síntomas gastrointestinales leves a dosis más altas.3 Los datos sobre la seguridad a largo plazo en poblaciones grandes son limitados. Consulte a un profesional de la salud antes de comenzar a tomar cualquier suplemento.
¿Qué hace que un suplemento de CoQ10 sea de alta calidad?
Busque pruebas de laboratorio realizadas por terceros, un certificado de análisis disponible públicamente, un etiquetado claro de la forma y la cantidad de CoQ10 por dosis y un sistema de administración basado en lípidos. La formulación y la calidad de la fabricación pueden influir significativamente en la absorción, independientemente de la forma de CoQ10 utilizada.9
Referencias
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